Urs Engeler Editor, septiembre 2007, 78 pág. ISBN: 978-3-938767-28-3 Autor&DerechosAebli se ha convertido en uno de los escritores desconocidos más conocidos dentro del mundo literario suizo. Hasta la fecha ha publicado ocho pequeños volúmenes, que incluyen dos libros de poesía, un relato breve y miniaturas en prosa. Según el Neue Zürcher Zeitung, «siempre se encontrará a alguien enterado que conoce sus libros y los disfruta compartiéndolos con otros enterados». ¡Y ha llegado la hora de que los lectores de otros países también "se enteren"!
Su último poemario es un delgado volumen dedicado especialmente a formas breves, registros de impresiones y pensamientos incompletos y fugaces, fragmentos de diálogos o monólogos; refleja ese andar de funambulista que es la existencia humana mientras un "yo" o un "él" van caminando por las aceras, en los barrios de las afueras, experimentando sentimientos para los que al lenguaje le quedan palabras que ofrecer. Una voz dentro de una cabeza, por ejemplo, ve cómo sus propias manos la urgen a tranquilizarse, a callarse; una ciudad entera se habla a sí misma. Aebli es un poeta que no sólo pesa cada palabra, sino que además la pone en alto alargándosela al lector de modo que este pueda saborear cada uno de sus gramos. Su escritura es entretenida, original, a veces asombrosa y aguda, pero jamás lo es de forma gratuita.
Bellamente editada, la edición original suiza divide el volumen en dos partes. La primera contiene escenas con títulos como estos: Una ortiga en mi cabeza, En ambos extremos (metamorfosis), Tomado por el mundo, En la música hay algo que falla y Se ha ido el papel pintado. La Parte II se compone de textos incluso más breves, de media línea muchas veces o de nada más que unas pocas líneas; suelen ser en total tres o cuatro por página. Cada "fragmento" es el todo. El lenguaje, la imagen, resultan tan fascinantes que el lector se resiste incluso a pasar a la siguiente. Entre ellos, por supuesto, hay una yuxtaposición, y a lo largo de cualquier doble página puede existir algo similar a la simetría. Se nos vendrá a la cabeza la palabra "aforismo": pero únicamente para que la rechacemos. Recuerda a un poeta escocés, Tom Leonard, con quien quizá comparta una similar visión del mundo.
No tenemos aquí el tipo de colección poética en la que destaca un puñado de poemas, mientras que el resto se diría mediocre. Aebli lleva en volandas al lector de la primera a la última página. Para despedirnos, una muestra, según la traducción inglesa de Donal McLaughlin:
Se ha ido el papel pintado y yo sigo aquí
En cada esquina la ciudad es una ciudad entera un tanto infinita que conserva el poder de convertirse en prisión en cualquier momento
Este camino hacia la niebla
Una marea baja ha establecido aquí su cuartel general
Todo era del color de algo que no estaba dicho «Las palabras van extendiéndose en tu interior como una bebida caliente: léelas despacio, cierra el libro y ¡espera!» – Schweizer Monatsheft«¡Una delicia!» – Neue Zürcher Zeitung am Sonntag#
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