Suhrkamp Verlag, marzo 2008, 394 pp. ISBN: 978-3-518-41920-5 Autor&DerechosEn algún momento de 1942, se cruzaron en Poznán (Posen en polaco) los caminos de Konrad Lorenz, Joseph Beuys y Heinz Sielmann (quien se haría luego célebre dirigiendo documentales sobre la naturaleza). Puede que el enterarse de dicho encuentro haya sido el punto del que partió Marcel Beyer para escribir su novela. Lo cierto es que el protagonista de Kaltenburg muestra semejanzas con el ornitólogo Lorenz, y que los personajes jóvenes, Martin Spengler y Knut Sieverding, recuerdan asimismo a Beuys y Sielmann. Igualmente cierto, de todos modos, es que Lorenz jamás creó un instituto de investigación en Dresde, bajo la RDA, así como Beuys y Sielmann tampoco dedicaron años de su vida como colaboradores ni asociados a ningún instituto semejante.
Y, sea como fuere, tampoco el cuarto protagonista, Hermann Funk, narrador en largos pasajes de la novela, parece tener ningún correlato histórico. El Funk de la historia era todavía un niño cuando conoció a Kaltenburg, que durante la guerra visitaba regularmente la casa de sus padres en Poznán. Sin poder comprender las razones, escucha escondido una discusión entre su padre, botánico, y Kaltenburg, y después no vuelve a ver a este último hasta algunos años después de terminada la guerra. Los padres de Funk mueren en el bombardeo de Dresde, y Kaltenburg está en la Unión Soviética como prisionero de guerrra. El niño empieza a obsesionarse con los pájaros, con lo que se hace inevitable que ambos se reencuentren cuando Kaltenburg pone en marcha su instituto, empresa en la que su creciente fama como investigador tiene que pagarla con parte de su libertad de actuación. Pero, tras levantarse el Muro, el poder de sus enemigos crece; se ve sumido en un aislamiento cada vez mayor, y una noche, al volver a casa, las grajillas han dejado de volar en círculos sobre la casa. Las han envenenado.
En último término, las únicas seguridades existentes en la novela se refieren a estas relaciones con grajillas y otros pájaros y animales. Beyer describe maravillosamente la villa de Kaltenburg, pintándola como un laberinto con diferentes especies que anidan en cada estancia, y, en intenso contraste, el comportamiento y la muerte de los pájaros durante la tormenta de fuego en Dresde. Igualmente memorable resulta la versión de la muerte de Stalin, con su histeria entre genuina y obligatoria, según consigna Kaltenburg. El cual no olvida cómo los ojos de Stalin le seguían a donde quiera que fuese de la Unión Soviética, en cada campo u hospital de barracones.
Intentando proseguir el éxito de Flughunde ("El técnico de sonido"), novela con la que se dio a conocer como autor, Beyer consigue en esta nueva novela un logro pleno y magnífico en todos los sentidos.
Nominada para el Premio Alemán del Libro. «Kaltenburg es una recopilación magistral de historia moderna en formato de novela, un libro que supera a la tan elogiada Flughunde de 1995.» – Frankfurter Allgemeine Zeitung«Kaltenburg es una sugerente novela llena de emoción y suspense que serpentea entre las épocas alejándose de cualquier griterío, y en ese proceso va sacando a la luz al ser humano en toda su pobreza, su pasión, su furia, su tristeza.» – taz«Un libro de historias que promete usar el poder del lenguaje para eliminar una maldición que pesa sobre la historia: la maldición del silencio.» – Neue Zürcher Zeitung#
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