|
Deuticke Verlag, febrero 2010, 400 págs.
ISBN: 978 3 552 06127 9 Autor&DerechosTenemos aquí una deliciosa historia de talante frívolo que, sin embargo, encaja perfectamente en el género policíaco, además de que nos ofrece una perspectiva de gran originalidad sobre el problema de la identidad del asesino. Repleta de personajes exuberantes y con una trama llena de inventiva, la novela entretiene e intriga al tiempo que va planteando cuestiones sobre la justicia y el castigo que sugieren un paralelismo con la época nazi: Mähr examina aquí cómo puede usarse las debilidades de la gente común para atraerla a alianzas nefastas de las que después les será difícil salir.
Anton Galba, que dirige una innovadora planta de tratamiento de aguas residuales, mantiene una relación amorosa con una empleada. Cuando un compañero se lo echa en cara, Galba le mata accidentalmente, y entonces oculta las huellas del crimen colocando el cadáver en el centro de reprocesamiento de desechos biológicos. Cuando llega el inspector de policía Weiss parece que el juego ha terminado, pero el detective no llega a detener a Galba, sino que se ocupa en preguntar con todo detalle sobre cómo podría desaparecer totalmente un cadáver en la planta. Weiss tiene una cuenta pendiente, y pronto despachará a su primera víctima al tanque de aguas residuales. Y esto es sólo el comienzo.
Weiss decide que ese procedimiento, aparentemente impecable, de hacer que desaparezca gente ofrece una grandísima oportunidad para impartir algo de esa añorada justicia sumaria al antiguo estilo. La culpabilidad de Galba no le deja otra opción que mirar para otra parte, y así comienza una serie de «desapariciones» que afectan a los indeseables locales, eso sí siempre según criterio del inspector: entre los primeros van maridos maltratadores y traficantes de droga. Galba, a quien ya le gustaría detener la matanza, contrata a un periodista de investigación, pero este, también él, tiene cuentas que ajustar, y muy pronto se manchará las manos de sangre. El colmo – pero por desgracia para Galba tampoco aquí se termina todo – llega cuando mata por accidente a Weiss y al periodista, pero entonces descubre que su propia esposa se ha convertido en la cabecilla de la eliminación en aguas residuales. Y así, a Galba no le queda más remedio que aceptar que con la muerte de Weiss no terminarán las desapariciones ni el terrible lío en que se ha metido.
Mähr, por tanto, pone de revés con gran inteligencia el suspense sobre la identidad del asesino presentándonoslo ya desde el comienzo, y a partir de ahí guía a sus lectores a través de un viaje juguetón y, muchas veces, surrealista, con continuas sorpresas argumentales, lo que da como resultado una novela llena de atractivo e ingenio. «Mähr estudia la vida interior de sus corruptos héroes con cínica agudeza.»– Der Spiegel#
|