Haymon Verlag, marzo 2010, 104 págs. ISBN: 978 3 85218 635 1 Autor&DerechosCon toda su riqueza estilística y las múltiples capas de significado ocultas tras la superficie, la magnífica nueva colección en que Neeser ofrece estos evocadores relatos breves de marcado carácter ambiental parece destinada a convertirse en la obra que le abra paso internacionalmente.
Atrapados entre poderosos recuerdos del pasado y la opaca promesa de futuros posibles, los personajes de las ocho historias que componen "Terrenos movedizos" se encuentran aislados y a la vez inseguros acerca de cómo arreglárselas en su mundo de posibilidades: un mundo hecho de recuerdos, arrepentimiento, fantasías, alucinaciones, vueltas al pasado y laberintos introspectivos. Recorre los distintos relatos la imagen del corazón, que aparece para sostener un hilo conductor: la pregunta constante de cómo vivir con las amenazas del peligro y la muerte mientras andamos por terreno agitado.
La ambientación es casi siempre urbana, pero donde se centra ante todo el autor es en nuestro mundo interno y en los sentidos. Neeser tiene una prosa táctil y sensual; casi todos los relatos están centrados en la vista, el sonido y el olfato, seguidos en lugar secundario por el tacto y el gusto; un aspecto físico que contrapesa la presión sobre la interioridad anímica y la sensación de incertidumbre. En "De una ventana a otra", ejemplo de estructura y trama particularmente ajustadas, un adolescente sensible y enojado asesina a un vecino carnicero que se había ganado su enemistad al hacer el amor en la habitación de al lado con su madre, viuda. Este hilo argumental se entrelaza con otro: tiempo después, un agente inmobiliario está vendiéndole a una mujer el piso de Jonas, y mientras tanto hablan de adolescentes y cuchillos, y de otras cosas también, todas ellas relacionadas con la agonía de Jonas. La estructura narrativa, de este modo, va arrojando más luz sobre la psicología del muchacho, al tiempo que actúa como un comentario que crea distancia. Particularmente logrado resulta el aumento de la tensión según Jonas va sufriendo ciertas penas y humillaciones propias de la pubertad y su devastadora situación «familiar».
En todo momento, la sobriedad de Neeser logra salir airosa con brillantez. Su estilo, contundente, parco y elíptico, apenas deja pasar nada irrelevante o superfluo. El uso frecuente de pequeños grupos de palabras y frases sin completar acentúa la concisión de los párrafos; añadamos la acertada alternancia entre frases largas y breves y un modo de concluir abruptamente que siempre funciona. En cada relato, Neeser ofrece y desarrolla una imagen central que vincula diestramente problemas interiores y circunstancias externas concretas. Y su precisión se combina con referencias que el lector tiene que explorar para desvelarlas, del mismo modo que hacen los personajes: la tarea de encontrar sentido en la incertidumbre.
Una colección emocionante y exigente.
«Realidad e ilusión aparecen entretejidas sin costuras en la escritura de Neeser.»– Berliner Morgenpost
«Los personajes de Neeser viven un tipo de falta de hogar que no significa falta de esperanza. No sabemos de dónde vienen ni a dónde van, pero por un momento sentimos que son seres cercanos a nosotros.»– Heilbronner Stimme
«Literatura hecha con una seguridad instintiva.»
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