Beltz & Gelberg, julio 2010, 184 págs. ISBN: 978 3 407 79977 7 Autor&DerechosTenemos aquí una historia emocionante y contada de manera magnífica, que logra reunir un agudo estudio psicológico con un impulso narrativo genuino. Centrada en el tema de un niño decidido enfrentado a la separación y el divorcio de sus padres, este "Rey de la casa" encontrará un público bien dispuesto, especialmente entre preadolescentes maduros y los adolescentes más jóvenes.
A sus doce años de edad, Paul, hijo único, vive en un bloque de viviendas; al empezar las vacaciones de verano le dejan al cuidado de una anciana vecina, Käthe, mientras su padre marcha a otro de sus frecuentes viajes de trabajo. Paul’s mother lives in New York. Pronto se da a conocer la noticia: los padres de Paul van a divorciarse. El es ingresado tras sufrir una crisis nerviosa, y Paul se convierte en el pupilo oficioso de todo el edificio. A regañadientes, va cambiando de un dormitorio desocupado a otro a medida que la fuerza de los acontecimientos va quitando de escena casualmente a los sucesivos vecinos que le tutelan; pero siempre guarda la llave de su piso, al que sale disparado cada vez que las cosas se ponen insoportables.
La historia va aproximándose a su conclusión al terminar las vacaciones de verano. Los habitantes del edificio se reúnen para celebrar el cumpleaños de Paul. Su madre ha prometido venir, y el chico espera con ilusión que le traiga también el iPod que le ha pedido de regalo. Pero finalmente no aparece, ni aun hallándose en Fráncfort de visita, y le da otro motivo más de disgusto al enviarle un regalo equivocado; pero sí acude el padre de Paul, a quien han dado el alta del psiquiátrico. Paul por fin verá a su madre en un hotel, acompañada por Adam Schwarzhaupt, el amistoso y anciano abogado que vive en el mismo edificio y que se está encargando del procedimiento de divorcio. Tras abandonar violentamente la reunión, muy enfadado por la actitud de su madre respecto a él, Paul regresa a «casa», con los vecinos y el padre enfermo.
El asunto tratado nos haría pensar en un estilo realista descarnado, y sin embargo el "Rey de la casa" nos sorprende por su ligereza. Con empatía y compasión, la novela transmite las perturbadoras y penosas emociones de un preadolescente sometido a un abandono notoriamente escandaloso por parte de sus padres. Este recuento de las injurias sufridas por Paul tiene también un cierto toque fantástico: sin tratarse de una novela fantástica, recurre a la hábil estrategia de hacer que Paul explore el variopinto edificio en el que vive, experimentando así la amabilidad de personas que no son de la familia y creando amistades plenas con adultos.
«Los libros infantilos de Peter Härtling’s están de hechos de ira por las mentiras de los adultos, y también de amor a los niños. Son bocetos de la realidad social (...). Sus libros infantiles son hoy más necesarios que nunca, si cabe expresarse así sobre un autor cuya ira y capacidad crítica han estado siempre por delante de su época.»
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