Matthias Göritz
Der kurze Traum des Jakob Voss
(El corto sueño de Jakob Voss)
Berlin Verlag GmbH, agosto 2005, 214 pp
ISBN: 3-8270-0609-0
A uno se le podría perdonar si, cuando oyó hablar por primera vez de esta novela, ambientada en una granja de aves del inhóspito norte rural de Alemania, sintió que, a pesar de la fuerza del lenguaje, no sería una candidata para ser traducida. Pues bien, estaría equivocado.
Esta breve novela -una pequeña revelación que contiene los elementos de una tragedia clásica-, narrada sistemática y conmovedoramente desde la perspectiva del hijo adolescente del soñador Jakob Voss, se puede leer de un tirón, y el lector contendrá la respiración durante las últimas treinta páginas. En cierto modo se trata de una historia universal de una familia de clase media que aspira a más, el vacío de los suburbios (American Beauty no está muy lejos) y la dificultad de ser unos recién llegados en un lugar. Muchos ojos están esperando para ver a la «gente de la ciudad» caer en desgracia: un padre, desilusionado por la ruptura de su carrera como político local, busca probar que puede tener éxito en cualquier cosa que quiera, incluso en un oficio nuevo para él como una granja de patos, pollos y pavos; su mujer, resuelta y alegre, que constantemente apoya el amor propio de su marido; y el hijo de ambos, el narrador, desarraigado de su colegio y de sus amigos, que siente los primeros estímulos del deseo sexual, que escribe sus propias reglas y que no siente debilidad por el olor a sangre que impregna el lugar y el matadero. No es un ambiente muy romántico, pero posibilita toda la gama de emociones: sueños rotos, incipiente esperanza, ideales convertidos en ceniza, libertad que se despierta, un reacio señor de la finca y sus inquietos trabajadores, un matrimonio que se deshace, una potencial primera historia de amor, soledad, envidia, codicia. Este impresionante debut de una nueva y vigorosa pluma contiene todos los ingredientes necesarios. Desde la incertidumbre inicial hasta el dramático final, esta obra se saborea sin prisas.