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  Werner Bräunig

Rummelplatz
(La feria)

Aufbau, marzo 2007, 768 p.
ISBN: 978-3-351-03210-4

La obra censurada o prohibida ha llegado a conseguir una condición casi mitológica dentro de la literatura de la posguerra. Idealizados con demasiada frecuencia por un sector del público literario, los libros "prohibidos" marchan adelante por sí solos, como con un dinamismo propio. Y a fecha de hoy, a veces resulta difícil distinguir entre el mito y la realidad, lo que lleva al lector a plantearse si ciertos libros se habrían mantenido por sí mismos en otro caso.

Retirado por las autoridades censoras de la Alemania Oriental en 1965, Rummelplatz (La feria) de Werner Bräunig llega ahora con todas estas marcadas expectativas. Además, el autor se presenta como un personaje trágico-heroico. Nacido en 1934, Bräunig había trabajado como soldador, minero y periodista antes de convertirse en escritor independiente a finales de la década de 1960. A pesar de haber sido aclamado como la gran esperanza de la naciente República, falleció trágicamente a la edad de cuarenta y dos años por una enfermedad relacionada con el alcohol. Rummelplatz>, en cualquier caso, no decepciona. Se trata de una obra excepcional que supera el escrutinio literario, y seguramente a partir de ahora su autor será considerado como uno de los escritores de primera fila en la literatura alemana de posguerra, al lado de Heinrich Böll y Günter Grass.

Rummelplatz es una novela de dimensiones épicas que se centra en personas cuyas vidas están ligadas a Wismut, la conocida mina de uranio que, explotada por los soviéticos, suministraba a la "nación hermana" el uranio que tanto necesitaba para su programa nuclear. La mina atrae a veteranos de guerra, caballeros de fortuna y marginales como Peter Loose (de hecho el alter ego del autor), quien tuvo una infancia difícil y un padre miembro del partido y de la SS. A pesar de estar bien remunerados -la fábrica papelera local pasa por malos momentos a consecuencia de ello-, la vida en la mina es lúgubre. La seguridad es casi inexistente, y las herramientas con las que se trabaja no son las adecuadas. El único escape para los trabajadores de la mina son los bares y la feria, donde se ingieren generosas cantidades de alcohol, seguidas de las consabidas peleas. Wismut es un microcosmos de la sociedad naciente que era la Alemania Oriental.

Bräunig -recuerda en ello al Émile Zola de Germinal- escribe con una humanidad abrasadora, dando a los numerosos obreros una voz llena de vida que los diferencia de los apparatchiks. El veterano Hermann Fischer, que estuvo prisionero en un campo de concentración por sus ideas izquierdistas, intenta construir una nueva Alemania y enseñar a la nueva generación. Su hija Ruth lucha por el derecho de las mujeres a trabajar con maquinaria pesada. Los personajes son intrínsecamente humanos, y al final el autor les plantea a todos la notable pregunta: "¿Qué queda de un trabajador cuando muere? ¿Su trabajo?". Bräunig cree que no hay nadie, por pobre que sea, que no deje algo tras de sí. Él mismo dejó tras de sí más que la mayoría de las personas.

Nunca ha sido mejor momento para publicar un libro con Alemania Oriental como tema: piénsese en Democracia de Michael Frayn, Stasiland de Anna Funder o la ganadora del Óscar Das Leben der Anderen (La vida de los otros) de Florian Henckel von Donnermarck. Hay que felicitar a la editorial Aufbau no sólo por publicar el texto íntegro de estas más de 600 páginas, sino también una versión condensada. Ahora es el turno de algún otro.