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Leo Tuor Onna Maria Tumera oder Die Vorfahren
(Bisabuela Maria, o Los ancestros)Limmat Verlag, traducido del retorrománico por Peter Egloff, 2004, 176 p.
ISBN: 3-85791-453-XEncontramos aquí un libro de gran fuerza y viveza, además de ser singular. Se centra en un grupo de personajes fuertes y notables que viven en el montañoso Graubünden, el cantón más occidental de Suiza. Apartada del mundo, aunque en el mismo centro de Europa, todavía marcada por las cicatrices de los conflictos del siglo XX pero sin evitar tampoco los efectos del XXI, la aldea lleva una vida de luchas, y está perdiendo unas cuantas. Pero tanto la familia protagonista como sus paisanos en general tienen a su disposición recursos culturales y lingüísticos muy elaborados. Tuor los muestra en un momento en el que manejan tanto destrezas antiguas como nuevas, lenguajes internacionales y regionales, ideas tradicionales e información moderna, y en el que reaccionan ante su situación o bien con brillante inventiva, o bien con cerrilidad maliciosa.
Disfuncional, pero capaz de “autorrepararse” a través de las generaciones, "nuestro clan" avanza. A veces, los animales son seres más próximos que los parientes. Los gatos tienen su lugar entre las cuatro patas de la estufa, y cuando muere el viejo gato se hace una presentación formal del nuevo para que ocupe su "puesto". Cuando la brillante mente del abuelo empieza a quebrarse bajo el peso de sus traumas no curados y sus decepciones, se suma al perro pastor debajo de la mesa o al gato subido al cerezo. Los lobos son un motivo recurrente, en particular los lobos montaraces, descendientes espirituales de la loba que amamantó a los fundadores de Roma. Y la Bisabuela Maria, el personaje de más carácter del libro, está también dotada de atributos lobunos. Es despierta, protectora y subversiva; una menchevique rusa que atravesó a pie llanuras y bosques hacia "la seguridad" en el oeste, y que en este centro de la cultura católica romana tiene sus opiniones sucintas y mordaces sobre el Papa. No hay nadie con quien se la pueda comparar, y es la que, al empezar el libro, cuando su biznieto, "el chico", tiene nueve años, le alienta a aspirar a metas más elevadas y de carácter más intelectual. Al arroparle bien por la noche, le dice en una sentencia memorable: "O das este salto, o no lo das", frase que él le devuelve a ella cuando ella está muriendo. Esta novela no es Heartbeat ni Mrs Dale's Diary, eso queda bien claro. Pero hay muy buenas razones para esperar que algún editor, o incluso algún realizador cinematográfico o televisivo, salga pronto a defender su gran valor.
Nuestro agradecimiento al traductor Peter Egloff por mostrarnos, gracias al idioma alemán, la puerta a este mundo.