De cómo las historias simples se convierten en grandes libros
Konrad Heidenkamp explica por qué Wolf Erlbruch es uno de los ilustradores más queridos de Alemania
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Cualquiera que tenga algo que ver con libros ilustrados conocerá el problema: o les gustan a los adultos, o les gustan a los niños, pero raramente a ambos. Wolf Erlbruch es uno de los pocos ilustradores que logran satisfacer a los lectores mayores y al mismo tiempo entretener a los más pequeños. Nos gusta decir que se debería tomar en serio a los niños, que es importante hablarles "cara a cara". Pero, ¿no es eso lo que todo el mundo intenta? Seguro que no fallan por falta de interés. Cuando la editorial alemana Peter Hammer le solicitó a Wolf Erlbruch que ilustrara un relato del escritor ghanés James Aggrey, Erlbruch dibujó sus ilustraciones de acuerdo con lo que él pensaba que la gente esperaba de un libro ilustrado. Hasta entonces había tenido una carrera de éxito en la publicidad, ilustrando para Playboy, Esquire y el semanario alemán Stern. Sabía exactamente cómo satisfacer las expectativas del público. El libro ilustrado resultante, Der Adler, der nicht fliegen wollte (publicado en inglés por Little Tiger Press como The Eagle That Would Not Fly [El Águila que no quería volar]), lo demuestra con creces: las ilustraciones son ligeras e insustanciales. No hay rastro del Erlbruch que conocemos. Han pasado veinte años, y existe cierto número de ingredientes que hemos llegado a asociar con Erlbruch: el papel cuadriculado al estilo de los cuadernos de matemáticas, el color verde del papel que recuerda a las paredes de una cocina, los mapas topográficos, los sellos de goma, los animales recortados de enciclopedias ilustradas. El material está utilizado con gran moderación, de modo que hay tiempo y espacio para observar, para abarcar tanto el contenido como la esencia. Estas son las muy apreciadas recetas que Erlbruch ha servido tantas veces.
Al mirar atrás se puede observar el desarrollo en el trabajo de Erlbruch. Hojeando un libro que ilustró en 1989, tras una larga temporada sin dedicarse a esta actividad, ya se puede identificar como un "Erlbruch". The Story of the Little Mole Who Knew It was None of His Business [La historia del pequeño topo que quería saber quién le había hecho eso en la cabeza] es el título del relato de Werner Holzwarth, originalmente publicado en alemán por la editorial Peter Hammer. Una mañana, el pequeño topo despierta y descubre que alguien ha hecho sus necesidades en su cabeza. Comienza a pasearse por las páginas, repartiendo reproches continuamente, investigando los deshechos de todos los sospechosos posibles. El topo lleva el cuerpo del delito sobre su cabeza como un turbante: es una caricatura, pero -al igual que las ilustraciones del caricaturista noruego Gulbransson- dibujado con cariño y con rasgos individuales. Esto se debe en parte a los personajes: recortes coloreados con rotulador que se mueven sobre fondos pálidos como actores sobre un escenario. Son una parte tan inconfundible del estilo de Erlbruch como la repentina aparición de una vaca muy realista en medio de los demás personajes estrafalarios.
Cuando Erlbruch publicó su segundo libro ilustrado en 1990, Die fürchterlichen Fünf (The Terrible Five [Los terribles cinco]) -la historia de cinco marginados de la sociedad que recuperan la credibilidad en el barrio al formar un grupo para ir juntos a la playa-, añadió una serie de nuevos componentes a su mitología personal: la luna omnipresente que ilumina sus sombríos dibujos, su afición por la música insólita, su atención a la tipografía y el cuidado diseño de las guardas. Además, es el primer libro escrito por el mismo Erlbruch. Es este hecho el que otorga a la historia su particular sentido del humor y la hace parecer tan auténtica. El siguiente libro de Erlbruch, publicado al año siguiente, es igualmente ingenioso y convincente. El título del libro, Leonard, es también el nombre de un niño con fobia a los perros. El personaje fue creado tomando como modelo al propio hijo de Erlbruch, Leo. De hecho, había equivalentes en la vida real para todo el resto de la familia, incluyendo a la abuela de Leonard, que se arrastra con un hueso en la boca. ¿Cuál es el fin de esto? Quitarle a Leonard el miedo a los perros. Las guardas fueron dibujadas por el Leo real. Por esa época Wolf Erlbruch comentó al respecto: "Leo no paró de dibujar perros amenazadores, hasta que ya no les tuvo miedo." Esa es una de las funciones del arte. La continuación de la saga familiar, publicada en 1995, Frau Meier, die Amsel (publicada en inglés por Orchard Books, Nueva York, bajo el título de Mrs. Meier the Bird [La Sra. Meier, la alondra]), posee la misma sencilla brillantez. Todo está presente en la misma medida: trasfondo autobiográfico, detalles de las ilustraciones, referencias a la historia del arte y, lo más importante, el relato.
Aquí es donde entra en juego mi libro ilustrado favorito, Nachts (Por la Noche). En este libro, la verdadera esencia de cualquier buena ilustración -el modo en el que el mundo del texto se refleja y se transforma en imágenes- se convierte en el tema y principio guía del libro. Estamos en mitad de la noche y el pequeño Fons no puede dormir, así que despierta a su padre y juntos caminan por la ciudad negra como la pez. Y mientras las cosas más extraordinarias están sucediendo a su alrededor, el padre camina de la mano de su hijo, arrastrando los pies, con los ojos apenas abiertos, insistiendo en que todo el mundo está durmiendo y no hay nada que ver. No se da cuenta de que hay un pez empujando una cuna con una fresa, que el puente es en realidad la espalda de un perro, que un gorila le ha echado una mano a su hijo. ¡No ve nada de todo eso! Al final del libro, el padre vuelve a estar acurrucado en la cama y, por supuesto, insiste en que por la noche no pasa absolutamente nada: "Sólo está oscuro." Este maravilloso librito se puede leer como un exhaustivo comentario sobre la diferencia entre niños y adultos.
Y esa es precisamente una de las virtudes de Erlbruch: dibuja e introduce al niño en el mundo adulto y al adulto en el mundo infantil. Los dos mundos existen uno al lado del otro, y ninguno tiene prioridad sobre el otro. Niños y adultos se sonríen a través del límite con ternura, cariño y, quizá, una pizca de irritación. Y eso no es en absoluto lo que se suele denominar como "hablarse cara a cara." Para conseguir eso, el adulto tendría que llevar en brazos al niño -lo que a la larga es demasiado cansado- o agacharse y correr el riesgo de hacerse daño en la espalda. Y es por ello que es mucho mejor para los adultos y los niños ponerse de pie y hablar por sí mismos, padre e hijo, o -como ocurre en el último libro ilustrado de Erlbruch, Am Anfang (Al principio)- Dios y el hombre. De ese modo, todos están contentos y nadie pierde terreno.
Por supuesto, también hay que considerar el resto de los libros que Erlbruch ha ilustrado: sus dibujos para Die Werkstatt der Schmetterlinge de Gioconda Belli, su versión de Das Hexeneinmaleins de Goethe y su soberbia edición de Neues ABC-Buch de Karl Philipp Moritz. Estas ilustraciones son dignas de una galería. Una delicia para cualquier amante del arte.
Y, sin embargo, son los otros libros los que más me conmueven. No son aventuras fantásticas, no tratan problemas sociales y no hay héroes... sólo historias, simples y tranquilas. Sobre un niño que no puede dormir por la noche, sobre el abuelo que se muere, sobre la necesidad de tener a alguien a quien abrazar, sobre cuidar a un pájaro que no puede volar. O sobre levantarse cada mañana y tener que crear un poco más de mundo. Sólo historias simples que se convierten en grandes libros.
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Konrad Heidkamp es editor responsable de literatura infantil en el semanario alemán Die Zeit. Es también un conocido crítico musical y autor de It's all over now (Ahora todo ha terminado, Alexander Fest Verlag, 1999), una historia del jazz y el rock en la Alemania de la posguerra, y Sophisticated Ladies (Damas sofisticadas, Rowohlt, 2003), un repaso de iconos femeninos del siglo XX.
Los libros de Wolf Erlbruch han sido traducidos a muchos idiomas, pero hasta ahora sólo unos pocos se han publicado en inglés. Únicamente La historia del pequeño topo que quería saber quién le había hecho eso en la cabeza (Chrysalis Children's Books) se encuentra en imprenta en el Reino Unido. Los derechos para Am Anfang, su libro ilustrado más reciente (texto de Bart Moyaert, ilustraciones de Wolf Erlbruch), están disponibles a través de Peter Hammer Verlag (info@peter-hammer-verlag.de).
Traducido del alemán al inglés por Sally-Ann Spencer
Traducido del inglés al español por Goethe-Institut Madrid, Información&Biblioteca
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